El fuego del asado – Técnica del aro de papel

fuegoEn lo personal, disfruto de un buen asado con amigos o familia. Pero no disfruto cuando el que saca la pajita más corta en el sorteo soy yo, y tengo que prepararlo. Además, no soy un experto, y encender un buen fuego y hacer buenas brasas siempre se me hizo complicado.

Pero dicen que la única forma de mejorar es con práctica, así que aproveché un cumpleaños familiar en el que nadie mas dio el paso adelante, para usar a los comensales de conejitos de indias de mi recien aprendida técnica para encender el fuego, sin utilizar madera.

Disclamer: Esta nota es para principiantes de los asados. Todos los que encienden el fuego escupiendo un buche de alcohol de quemar, o expertos parrilleros, pueden dejar de leer aquí mismo, y dedicarse a notas más intelectuales.

Materiales necesarios:

  • Diarios, varias hojas (el diario del domingo pasado sirve).
  • Carbón, cantidad necesaria. Yo acá usé una bolsa y media porque eramos 12 personas.
  • Fósforos, uno.
  • Carne a gusto (medio kilo por persona siempre sobra)
  • Crema con vitamina A y aloe vera

Comencemos:

Primero, tomamos cuatro hojas de papel de diario, las enrollamos formando un tubito, y ponemos un extremo dentro del otro, armando un aro como el de la figura.

Armamos cuatro o cinco aros similares al anterior, y se apilan formando una torre.

Algunas personas utilizan una botella, le arman los aros alrededor, y después cuidadosamente la extraen por arriba. Funciona igual, yo lo hice sin la botella.

Ya en la parrilla, ponemos la torre de aros, y cuidadosamente vamos colocando los pedazos mas grandes de carbón, armando un volcán todo alrededor de los aros de papel, de abajo hacia arriba, utilizando los pedacitos más chicos arriba. Es inevitable ensuciarse un poco las manos en este proceso, a menos que quieran usar guantes quirúrgicos.

En mi caso, como éramos 12 personas, decidí armar dos volcancitos en la misma parrilla. Después me dí cuenta que era innecesario, y que con uno solo hubiésemos andado bien. Pero armé dos.

Abajo una imagen de los dos volcanes ya armados. Yo los hice en un chulengo, pero en cualquier parrilla es igual. (Ni siquiera cerré la tapa en ningún momento).

El paso siguiente es encenderlo. Con un papel enrollado, se enciende con el fósforo en un extremo, y se utiliza para prender el último aro de papel de cada volcán. El inferior, no el de arriba.


Dato técnico: El formato permite la combustión necesaria para encender el carbón. La combustión requiere un material combustible (el papel) y un material comburente (el oxígeno y el carbón), y llegar a la temperatura de ignición.

Cuando queremos combustionar un carbón es necesario llegar a una cierta temperatura para provocar su inflamación, por lo que será necesario aportar una cierta cantidad de calor. Hay que acumular calor hasta superar la llamada temperatura de inflamación.

Otro factor que se debe tener en cuenta en la combustión del carbón es que se encuentra en estado sólido, por lo que para favorecer el contacto entre combustible y comburente hay que aumentar la superficie de contacto (toda la circunferencia del papel contra el carbón).

Pero volvamos a nuestra parrilla. Una vez encendido el fuego, el proceso completo de tener las brasas listas tarda aproximadamente media hora.

Vamos a ir viendo como, a medida que se consume el papel, en la parte inferior del volcán la combustión hace que la temperatura sea altísima, generando la intensidad de calor necesaria para preparar nuestras brasas.

Es increíble ver cómo se van armando las brasas, sin utilizar nada de madera, piñas, el muñeco de la nena o la silla vieja del desván.

Acá tengo un pequeño video (20 seg.) para que se pueda apreciar bien la combustión y la alta temperatura que se forma:

Ya con las brasas casi listas, solo queda salar la carne, lavar los chorizos y morcillas, cortar todo en el tamaño que nos sea más cómodo, y ponerlo sobre las brasas.

Nota: La carne demora aproximadamente diez minutos por centímetro de ancho. Una tira de asado de tres centímetros estará hecha en treinta minutos, quince de un lado y quince del otro. (los que prefieran la carne roja adentro ajusten el reloj a la mitad del tiempo y lo miran).

El resto es fácil. Poner la carne en la mesa, y verla desaparecer en las fauces de nuestros amigos y familia. Recibir el clásico “aplauso para el asador”, y que las mujeres laven los platos (no es un tema machista, pero si yo cocino, las ensaladas y los platos son del resto del mundo, sean del sexo que sean).

De la lista de materiales necesarios, nos queda la crema con vitamina A y aloe vera. Se usa para la espalda, cuando uno hace el asado con musculosa deportiva, y se olvida de ponerse suficiente protector solar.

Espero que algún principiante se vea beneficiado por estos datos prolificamente documentados, y pueda recibir su “aplauso para el asador”, tal como un gaucho experto!

6 comentarios en “El fuego del asado – Técnica del aro de papel

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