Sabiduría absoluta

sabiduriaUn profesor de Teología estaba reunido con varios de sus mejores alumnos tratando de encontrar la verdad. Era una charla brillante y cada uno aportaba lo mejor de sí para lograr la mayor cercanía a esa verdad.

Enfrascados como estaban en tan productivo debate, no se dieron cuenta que por el amplio ventanal descendió un ángel. Cuando lo vieron, se hizo un respetuoso silencio por tal milagro del Cielo.

Entonces, el ángel habló:

– Profesor, el Supremo me envió para que lo recompensara en vida por todo lo que hace en favor de la educación. El Creador me pidió que le concediera un don entre estos tres a su elección:

1. La sabiduría absoluta,

2. Una fortuna sin límites,

3. Belleza física para atraer a las mejores mujeres del mundo.

 

El profesor frunció el ceño, tratando de discernir con justeza cuál premio aceptar. Los alumnos lo miraban expectantes.

– Elijo la sabiduría absoluta – contestó sin dudar.

– Concedida- dijo el ángel al tiempo que desapareció.

Los alumnos que no podían salir de su asombro, esperaron largos segundos antes de decir algo. El primero que se atrevió a hablar, suplicó:

– Por favor profesor, ahora que le han concedido la sabiduría absoluta,¡háganos saber su pensamiento más profundo!.

 

El profe acarició su barba con gesto adusto y reconcentrado, miró a la ventana por donde se había ido el ángel y reflexionó:

 

– Tendría que haber agarrado la guita…

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