Talibán del lenguaje

GrammarnaziLa razón fundamental del lenguaje es la comunicación. Para expresar una idea, sentimiento o transmitir un concepto, utilizamos un idioma determinado. Para que nuestro público o interlocutor nos entienda, debemos coincidir en el idioma, nos tenemos que poner de acuerdo “en qué vamos a hablar”.

Para que haya comunicación, debe haber  un mensaje, un medio, un receptor… pero eso no basta. El mensaje debe ser reproducido, es decir, quien lo recibe debe entenderlo.

¿A qué viene esta perorata?. Estoy viendo cantidad de comentarios y notas (en éste sitio tanto como en muchos otros) donde los errores de ortografía son ya de niveles preocupantes. Ojo, un error lo tiene cualquiera. Pero cuando alguien escribe “es k ban a salir al sine”, no solo se compra todos los números para ir al infierno, sino que hace que la comunicación sea mucho más difícil, ya que hay que leer varias veces la frase para entender el significado original.

Internet no queda afuera de esta tendencia. Algunas perlitas de éste sitio:

“…todos valoran el esfuerzo q hacen,q es exelente,pero las criticas hacen q uno cresca… creo q se paso un poquito y q hay comentarios q si son muy fuertes,deberia retractarce… sigan adelante ignoren estos comentarios mal intencinados

“mira ami me parese k digan cosas k no sean siertas po que tu no sabes si los primeros ban aser los ultimos etc…… uno nunca sabe lo k ba pasar pero bueno en gustoa se rompen genaro

“…primero y prinsipal quiero felicitar a todos los integrantes de la guardia del mar,las criticas malas las realizan quienes no tienen principios ni vida propia, es por eso que se encargan de criticar a los demas .segundo mi hija Maria Sol tiene una altura de 1.73 y quiere saber sobre la posivilidad de integrar la guardia del mar me podes mandar información de que es o lo que deve haser para particiar

Yo me confieso un Talibán del lenguaje. Esa gente (Grammar Nazi, en inglés) que no tolera las faltas de ortografía. Puedo dejar pasar un acento que falta, una mayúscula mal ubicada. Entiendo el error de tipeo por el apuro. Pero soy del tipo de gente que, en medio de una discusión en un foro sobre las ventajas de la arquitectura de 56 nm en microprocesadores, corto la charla para decirle a alguien que escribió una palabra como el traste.

Algunas de las razones que esgrimen los violadores del idioma son tristes; todas son patéticas:

– Lo importante es que me entiendas. (Si, claro, te entiendo despues de leer diez veces tu frase, ignorante malnacido)

– Estamos en una democracia. (Que es un sistema de gobierno, no una justificación para tu estupidez)

– Gano tiempo escribiendo k en lugar de que. (Posiblemente se gane medio segundo, por el módico precio de quedar como una bestia ante la comunidad)

Incluso uno se encuentra con noticias que asombran, como que en la carrera de periodísmo en España, hasta cuatro faltas de ortografía son aceptadas en los exámenes. Puedo recordar a algunos profesores que descontaban un punto por falta ortográfica, allá en mi lejano secundario.

¿Cómo se aprende la ortografía?. Yo creo que, como el resto del idioma, se aprende recordando lo que leemos. Parte del problema es que ahora lo que leemos es casi inexistente. Mi formación secundaria fue en un colegio industrial, por lo que se podría pensar que las materias no técnicas no tenían el peso de las específicas. Sin embargo, no era la idea de mis antiguas profesoras, quienes nos obligaban a leer La Odisea “para el lunes”, o nos daban los cuadernos con cuentos de autores reconocidos sobre los que previa lectura, comentábamos o discutíamos. De esa forma conocí entre otros a Ray Bradbury, Arthur Clarke, Borges y tantos otros. Algunos de ellos fueron mis acompañantes durante muchos años, otros fueron olvidados, producto de mi incapacidad de entenderlos en ese momento. Hoy la lectura es escasa, y un texto largo (como éste) ahuyenta a la mayoría. Un principio del diseño web indica que hay que captar la atención del navegante en los primeros cinco segundos, o se irá a otra página…

Los SMS no ayudan, con solo 140 caracteres, a veces hay que hacer malabares para escribir correctamente. Pero en lugares sin límite de caracteres, como en Facebook, es normal encontrar cosas como “ENVIA estecorazon(♥) a todo a kien no kieras perder el 2011,incluyeme ami siquieres.”

También merece un párrafo aparte los errores en diarios y revistas, videograf de programas de tv y errores gramaticales en radios y televisión, como el escuchadísimo “si habría sabido eso…”.

Pero sin importar las razones que tratemos de buscar, la única válida es la degradación paulatina y constante de la educación. ¿Cuándo comenzamos con esta tendencia?. Tal vez cuando transformamos las escuelas en comedores y a las maestras en asistentes sociales, cuando pensamos es más importante evitar la deserción a cualquier costo -incluído el no aprendizaje-, cuando la política rige los destinos educativos, cuando los sindicatos y los sectores turísticos tienen opinión, cuando queremos nivelar para abajo, cuando le permitimos a los psicopedagogos formar parte de los planes de estudio, cuando ver el mundial en clase es cool… podríamos seguramente seguir por mucho tiempo enumerando las razones. Desde mi humilde lugar, permítanme solo una queja sin mayor trascendencia.

En realidad, toda esta introducción no era más que una excusa para dejar un excelente video de Capussoto:

Un comentario en “Talibán del lenguaje

  1. Encantada de haberte conocido, talibán. Está muy bien el texto, no que cargues la mano en exclusiva sobre los menos dañinos de nuestro sistema comunicativo, esos pobres emisores -nuestros semiescolarizaditos, valga la expresión- porque, aunque te parezca mentira, esos aún tienen solución, y dígolo como quien lo intentó, y aun lo logró, parcialmente en unos casos, en otros, de no creer, milagroso; como es obvio, siempre que no optaran por ingresar en alguno de los cuerpos del ORDEN -no imaginas cómo se sienten llamados por la brutal profesión de arrear palos y de ordenar silencios… ¿de goma obscura, dices? Pero ese el Lorca, estimado- en cuyo se despiden solos de cualquier esperanza.

    Pero, ¿y el ruido, por ejemplo? ¿Has observado qué ruido hacen nuestros representantes políticos más eximios? ¿Y la prensa? ¿Has leído El País? Y ese ruido que impide la comunicación, además, tampoco renuncia a escribir como si hubieran hecho el bachillerato unos y otros, políticos como periodistas, durante un fin de semana en Salamanca; quiero decir que escriben con el c***. En todo caso, de un país cuyos escritores más renombrados y premiados escriben con esa misma pluma precisamente, tampoco constituye escándalo. Sumado a tanto que hay -y que voy a ahorrarte, tranquilo-, o de ahí, mejor, estos cementerios y sentinas lingüísticos, esta incomunicación absoluta que escuchas. ¿La escuchas? Si te esfuerzas un poco, terminas hasta palpándola.

    Adelante, Quijano, todo tuyo.

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