Verdad o Poxirán – Los caminos de la felicidad

JUJvIwAlgunas veces, uno se encuentra con la disyuntiva, donde existe la opción de conocer más sobre un tema determinado, o no saberlo. No hablo de conocimiento académico, sino de saber algo que podríamos no saber.

El no saber, nos deja en ascuas, pero en nuestro estado actual, conocido, aceptado. Saber, por otro lado, tiene los beneficios de exterminar la duda, pero también tiene contras. Saber algo puede tener consecuencias, nos mueve de nuestra “zona de confort”.

Saber, en algunos casos, nos quita la tranquilidad que nos daba la ignorancia. Planteado asi, casi podemos decir que la disyuntiva es entre ser feliz o saber.

En palabras de Morfeo:

Esta es tu última oportunidad.
Después, ya no podrás echarte atrás.
Si tomas la pastilla azul, fin de la historia. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creer.
Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y te enseñaré qué tan profunda es la madriguera del conejo.
Recuerda, todo lo que te estoy ofreciendo es la verdad, nada mas…

En algún momento, en una discusión sobre si estaba bien o no contarle a alguien la verdad sobre un tema específico, surgió este dilema. ¿Se debe decir siempre toda la verdad, a cualquier precio?. O es que en algunas situaciones, contar una pequeña parte -tan pequeña que sea indistinguible de la verdad original- es mas humano, menos cruel, y genera el mayor bien para el mayor número de personas?.

Por otro lado, si la felicidad reside en la ignorancia de los temas serios, podríamos plantearnos, proveer a nuestros hijos por ejemplo -como alternativa a la verdad- de una bolsita con poxiran, que junto con evitarle el sufrimiento, le proporcionará cierto bienestar durante algún tiempo. Estar feliz babeando en un rincón sobre nuestro propia suciedad no parece la idea de felicidad estandar para quién mire desde afuera, pero quien puede negar que estamos protegiendo a nuestro hijo de los males del mundo.

No tengo dudas que en mi caso, elijo la pastilla roja. Aunque no tiene vuelta atrás, siempre quiero saber que pasa. Confío en mi criterio general, y en mi habilidad para manejar situaciones si tengo toda la información. Con las personas que uno quiere, ésta certeza no siempre es tan clara.

Me imagino una película de esas de bajo presupuesto, donde nos aconseja en un hombro un demonio y en el otro un ángel. Uno nos pide decir la verdad a cualquier precio, y el otro callarla en beneficio de quien recibe la información. En algunas circunstancias, no es tan fácil decidir cuál de ellos tiene razón. Ni siquiera cuál es cuál.

O tal vez ni siquiera importa.

Un comentario en “Verdad o Poxirán – Los caminos de la felicidad

  1. SIEMPRE QUIERO SABER TODO… Y MÁS… NO IMPORTAN LAS CONSECUENCIAS.
    LA LETRA DE UN TANGO DICE: “No pensar ni equivocado, para qué si igual se vive. Y además corrés el riesgo que te bauticen GIL. NO COMULGO CON ESO.
    SALUDOS HUGO.
    MARCELO DAUMAS.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *